“Visualidad y Racialidad. Cómo se ha visto el negro en el teatro y el cine”.
Autora: Irina Landrove
La sociedad cubana, desde sus orígenes, tuvo sus clases sociales bien estractificadas. El negro, traído desde África como mano de obra imprescindible para el cultivo de la caña. Considerado el último eslabón de la sociedad y cuando el criollo se definió como clase, en abierta oposición al español, obvió a aquel producto del mestizaje, comenzó a diferenciarse como una nueva clase económica.
La abolición de la esclavitud obedeció a un criterio político y económico más que humano. Incorporó al negro como elemento activo y vital en su consecución, pero el advenimiento de la república trajo consigo la frustración de los principios propugnados, que se diluyeron sin que la igualdad de derechos y posibilidades se hiciera efectiva.
En el cine del período prerrevolucionario el negro solo apareció como telón de fondo, no hubo un interés por reflejar problemas raciales. Solamente nos los vamos a encontrar en la interpretación de papeles secundarios o en oficios relacionados con la servidumbre, músicos, bailarines o como personaje bufo, ligado a la vagancia o su música y la danza como elemento de diversión para la sociedad blanca.
En el 70 el cine sigue sin abordar la polémica, aún no resulta. Volviendo al siglo XVIII y XIX, centrándose en la esclavitud y no en el negro como pilar económico de la sociedad y ejecutor de casi todos los oficios que los blancos se negaban a ejercer. Ejemplo de esto tenemos: El Otro Francisco, un filme bastante realista pero débil conceptualmente (1974) de Sergio Giral y De cierta manera (1974) de Sara Gómez. En este Mario (negro marginal) decide cambiar de vida. Aquí se van a mostrar una serie de problemas donde queda claro al final, que por problemas ancestrales este mundo está fundamentalmente integrado por negros.
En La última cena (1976) de Tomás Gutiérrez Alea, se recrea la última cena de Cristo en marco de semana santa, donde nos muestra a través de una caracterización individual de cada uno de los negros una reflexión acerca de la doble moral de los esclavistas. El filme es sin duda, una acertada exposición de la esclavitud. En Cecilia (1981) de Humberto Solás, se muestra el complejo mundo de relaciones sociales y raciales escondido bajo una cruel y manifiesta división social tanto de clases como de razas. En Plácido (1986), se mantiene el mismo esquema que en El otro Francisco.
El tratamiento dado al negro en el cine cubano ha estado referido preferentemente a la esclavitud y aún y cuando este goza de todos los privilegios igualitarios que suponen un racismo erradicado, aún no logra un protagónico ¿ por qué ?. En la década del 80 la principal arma fue el chateo, el humor para criticar la sociedad.
En Memorias del Subdesarrollo (1968) de Tómas Gutiérrez Alea, es el primer filme que nos permite contemplar las contradicciones y transformaciones entre un mundo que se derrumba y otro que no se ha terminado de formarse. El protagonista, antihéroe que se encuentra parado entre dos mundos, por supuesto que es un blanco.
La década de los años de 1990 en Cuba, se da una apertura a efectos de la religión y los practicantes de la santería o regla Ocha-Ifá, la regla Palo Monte y a las Sociedades Abakuá. El Primer Encuentro de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba (1992) y la celebración del IV Congreso del PCC, en el que se reconoce la laicidad del Estado Cubano, van a ser dos hechos importantes. La construcción del sujeto negro, de nuestro componente africano se da aparejada al perjuicio, aún y cuando se sigue promulgando una palabra tan gustada como transculturación.
En cuanto a la documentalística cubana, no podemos dejar de mencionar como un antecedente importante el documental NOW (1965) de Santiago Álvarez, donde el tema central es el maltrato y la discriminación del negro. Ya en el año 1964 comienza su carrera en este arte la realización Sara Gómez, que realiza una obra desde su experiencia personal de clase media, negra y creyente de la religión popular sincrética. Obras que son máximos exponentes de su poética y de las preocupaciones como ser social y artista son: Crónica de mi familia (1966), …Y tenemos sabor (1997), En la otra Isla y Una Isla para Miguel (1968) y De Cierta Manera (único largometraje dirigido por una mujer en Cuba).
Ya en la década de los años 90 encontramos filmes como Adorables Mentiras (1991) de Gerardo Chijona, donde un funcionario corrupto utiliza impunemente las divisas que le son confiadas por su trabajo para beneficio personal, y su esposa mucho más joven, busca satisfacción personal en un hombre joven también. Luego en películas como Fresa y Chocolate, no cabrá un negro en el personaje de David, por el prototipo creado e incorporado en nuestra sociedad respecto al negro, considerado heterosexual, con un pene enorme, vinculado siempre al placer, la fortaleza física y a la masculinidad.
Como reflejo de la crisis económica y de valores desde que nace para nosotros el “período especial”, Fernando Pérez realiza Madagascar (1994): angustias, crisis existencial, nos muestra a través de metáforas, el mundo que golpea al individuo de forma cotidiana. Aquí tampoco encontramos a ningún negro. Así mismo veremos Mujer Transparente (1990) y Sueño Tropical (1991), entre otras.
La formulación del contenido del concepto pone de relieve lo que hay de idéntico en el objeto dado. Ejemplo de esto es el personaje de Elpidio en La Vida es Silbar, que tiene la característica del producto social de la época que navega envuelto en su propedéutica filosófica de la razón de ser.
No sólo es la expresión del “luchador”, del merolico de los años 90 en La Habana, su extensión se corresponde a la depresión moral, intelectual e ideológica de algunos cubanos en esta etapa, y nada menos que un mulato para este papel. El único negro que aparece es el luminotécnico del teatro en una de las historias.
Una película realizada en el año 2005: Barrio Cuba, muestra varias historias, la muchacha que decide dejar su trabajo, su familia y renuncia al amor, por casarse con un viejo extranjero, que le daría mejor vida, es nada menos que una mulata (interpretada por María Luisa Jímenez). Por otro lado un viejo mecánico, que se enamora de la mulata, vive en condiciones deplorables (interpretado por Mario Limonta). Acaso casualidad, prototipo o estereotipo.
Alegoría incluso a una cierta manera de actuar sobre la realidad para la tradición audiovisual cubana es Oscuros rinocerontes enjaulados (1999) de Juan Carlos Cremata. Esta película parodia un sistema de valores que fomenta la simulación y el formalismo, mientras subyace la dulce sombra de los sistemas burocráticos y cuestiona la severidad autoritaria fundada en órdenes jerárquicos y estructuras de obediencia debida. Aparece entre tantos en signo exterior, material, del “relajo” institucionalizado. Entre todo el entramado de absurdos, la mujer de limpieza (encarnado por Paula Alí) reclama cierto orden. Su investigación va a revelar cuestiones severas, como que el Jefe Gónzalez, intachable por su conducta autoritaria y decente, ha sido traicionado por su mujer, nada menos que con un negro. Horror del descrédito y la humillación en una sociedad racista (aunque aparente no serlo).
Por otro lado en el filme Entre Ciclones, el personaje negro que sale en la misma es el religioso y delincuente. Sin embargo paradójicamente encontramos en la casa de la española, con gran poder adquisitivo, colgados en las paredes de su casa obras de René Peña. Fotografías de gran formato de este artista, negro por demás, que se toma como referente en su obra.
La imagen del negro se viene construyendo desde el siglo XIX en la academia, al igual que la del blanco, y es una realidad que en algunos casos de manera inconsciente, en otros de forma consciente, persisten estos perjuicios, que llegan a todas las esferas de la vida. Las sociedades Abakuá estuvieron siempre controladas por la policía, pues debido al desconocimiento de sus prácticas, se asociaban muchas veces con sacrificios de vidas humanas.
Lo que se extiende por el mundo a partir de la década de los 80 es la Santería, pues la población que migra está ligada a la religión de ahí la fuerza que adquiere en Estados Unidos y América y la importancia que empiezan a adquirir en los diferentes órdenes de la vida. En el turismo el tema religioso vuelve aparecer en el centro. Se pretendió así saber de África, saber yoruba, conocer bibliografía relacionada con estos temas, profundizar en sus antecedentes, lo que no supone irse a África. A través del humor también se manipulan estos prejuicios. El humor traspolado a todos los órdenes de las manifestaciones artísticas: la plástica, el teatro, el ballet, entre otros.
Un antecedente importante de nuestro teatro vernáculo es el Teatro Bufo con sus tres personajes clásicos: el gallego, la mulata y el negrito. Este último picaresco, pintoresco, solo llamado a la risa y de la clase baja. En el año 1967, a poco tiempo de triunfar la Revolución, se estrena la obra El Rey Cristóbal, dirigida por Nicolás Door. Cuentan que Alden Night se va del grupo, pues el director decide que José Antonio Rodríguez interpretaría el papel de un negro y no el propio Alden.
Un clásico de teatro cubano de 1960 es Réquien por Yariri, la historia de un chulo, blanco y de familia adinerada. Esta vez, en el año 2005 interpretada por un personaje negro con una máscara blanca. ¿ Acaso un intento de reivindicar al negro?
Una obra que marcó pautas en la historia del Teatro y el Cine cubano es María Antonia, escrita y dirigida por uno de nuestros dramaturgos más importante: Eugenio Hernández Espinosa, Premio Nacional de Teatro. Esta obra fue estrenada por el grupo Taller Dramático en el año 1967, escrita en 1964 y repuesta en 1984, interpretada por Hilda Oates en el Teatro y retomada en el guión para cine dirigida por Sergio Giral, esta vez con la actuación de Alina Rodríguez.
La religión es el elemento decisivo en la conducta de los personajes, que conserva sus valores, dentro del medio social en que los mismos se desenvuelven. Situaciones que comúnmente se crean en lugares de hacinamiento, donde escasean las condiciones indispensables de vida y todo se torna más difícil regido por “la ley del más fuerte” en el solar.
María Antonia es una obra escrita por Eugenio a partir de una vivencia personal en su niñez, cuando a penas tenía 8 años de edad, y que quedaría viva para siempre en su memoria. Esta obra tiene gran vigencia, pues el ambiente hostil, provocado por la falta de espacio y convivencia obligada, conlleve aún hoy, a situaciones solariegas como las que se narran en la misma; pues nuestra sociedad aún está perneada de perjuicios tanto machistas como racistas, agudizados en determinados sectores de la sociedad.
El tema de la religión continúa en la obra de Eugenio en Obba Yuru (2007), interpretada nuevamente por Hilda Oates. Ya más reciente estrena la obra Los Peces en la Red (2007), que narra la historia de una madre con las esposas de sus dos hijos, que están perdidos en el mar. Nueve días de lluvias constantes las mantiene presas en la casa.
Se establece una lucha muy interesante entre estas tres mujeres; enredos, chismes, envidias, desesperación, incertidumbre. Una de las muchachas es negra y es precisamente la que está embarazada y envidiada por la otra, que nunca ha podido concebir un hijo. ¿ Por qué no al revés ? ¿ Será porque la raza negra siempre se ha asociado a la fortaleza, la fertilidad, la vitalidad? Redes que le impone la vida. La llegada del bebé permite obviar las diferencias, haciéndose más fuertes, para encarar las dificultades esta vez unidas.
Otros dramaturgos, al parecer pasan por encima de prejuicios, es el caso de Carlos Díaz director de Teatro El Público. Obras como La Puta Respetuosa que tuvo más de 100 funciones ininterrumpidas a inicios de este año. Hay varios negros que actúan y bailan un baile erótico con la actriz protagónica, que llega a los límites de lo homosexual en ocasiones, otras a lo travestiano. El negro estereotipado e igualmente discriminado.
En el teatro para niños también encontramos obras como Cenicienta de un grupo de teatro de títeres avileño, donde la protagonista es una niñita negra, que a la hora del baile, en vez de dejar un zapato (como en el cuento original) , lo que deja es un apliquets de una de sus trancitas. El grupo Papalote (de Matanzas) de larga trayectoria en el arte de los títeres, desarrollan un trabajo interesante tanto para niños como para adultos, con las leyenda e historias de la ciudad, de la localidad, poniendo vida a la leyendas e historias de personajes y de la religión, rescatando música, bailes tradiciones. El logro más importante es que la comunidad donde se encuentra la sede del teatro (lugar de antecedentes fuentes de delincuencia), han tenido un acercamiento y una aceptación de las obras, así como de las actividades planificadas colateralmente. Logrando además que la población cuide el teatro como suyo. Esto gracias al colectivo de Papalote y a su director, reciente premio Nacional René Fernández.
Como hemos podido ver, tanto en el cine como en el teatro, el tratamiento del negro tiene diferencias entre sí. En el cine fundamentalmente de los 90 a la actualidad, el negro aparece más en escena, pero cuando lo hace no es en los protagónicos y siempre va a estar asociados a la marginalidad; es el ladrón, el delincuente, el conflictivo. En el teatro sin embargo, estas cuestiones se han logrado superar, de manera consciente o no. Pero más importante que nada, estos valores están llegando a los niños, y ya en sí es un gran paso de avances.
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